domingo, 28 de noviembre de 2010

Libros en Oferta

01- Varios Autores
Medicina Oficial y Medicina Heretica
Editor Luis de Caralt . Barcelona. España. 1955.
7.000

02- Hernan Millas
La Sagrada Familia
Editorial Plantea. 1ª Edición 2005, 545 Páginas.
10.000

03- Abelanda
El Abelendariio
Biblioteca Universal Planeta.
5.000

04- Jorge Amado
Gabriela, clavo y canela
Editorial Losada. 1984. 437 paginas.
6.000

05- Jorge Amado
Mar Muerto
Editorial Futuro. 1958. 255 paginas.
6.800

06- Jorge Amado
Tereza Batista, cansada de guerra
Ediciones de la Libreria Martins, 1972. Libro escrito en Portugués
10.000

07- Iñigo de Aranzadi
En el Bosque de Frang
Seleccion lengua Española. Editorial Plaza & Janes 1962.
8.600

08- Arturo Azuela
La casa de las mil virgenes
Editorial Argos Vergara. 1983.
6.000

09- Ruben Aviña
Aline, la gloria por el infierno
Editorial, Grijaldo. 1998.
8.000

10- Ted Allbeury
Desde los tiernos años
Editorial Javier Vergara, Buenos Aires, 1988.
7.000

11- Joseph Amiel
Hija de banqueros
Editorial Javier Vergara. 1985.
6.700

12- Guido Artom
Napoleon a muerto en Rusia
Coleccion Andorra n°8. Editorial Andorra. 1969.
9.000

13- Sholem Asch
El Profeta
Editorial Hermes. 1957.
10.000

14- Eric Ambrel
Las fronteras sombrias
Editorial Veron. 1972.
6.000

15- Erci Ambrel
Motivo de alarma
Editorial Veron. 1972.
7.000

16- Trevaniam (Rodney Whitaker)
Shubumi
Editorial Plaza & Janes. 1980.
7.000

17- Herbert Tarr
La Conversacion del Capellan Cohen
Edit. Grijalbo. 1964.
8.300

18- Leon Toltoi
La muerte de Ivan Ilich y otros relatos
Ediciones Orbis, Editorial Origen. 1982.
6.000

19- Rosemary Alegre
Rancho Alegre
Coleccion la Nave.
5.000

20- Douglas Terman
Tiempos de Discordia
Coleccion grandes novelistas. Editorial Emece. 1986
7.000

21- Rabindranath Tagore
Gora
Editorial Plaza & Janes. 1971
6.900

MAS LIBROS EN OFERTA EN LA LIBRERIA VIRTUAL ANTICUARIA EL VIEJO LIBRO , SECCION LIBROS DE OCASION

sábado, 27 de noviembre de 2010

Aurora Australis 1908 fue el primer libro impreso en la Antártida

Aurora Australis fue escrito durante la británica Imperial Expedición Antártica o la expedición Nimrod (1908-1909), dirigida por Ernest Shackleton. Producido en su totalidad por miembros de la expedición, el libro fue editado por Shackleton, ilustrada con litografías y grabados por George Marston, impreso por Ernest Joyce y Wild Frank, y obligado por Bernard Day.

La producción de Aurora Australis fue una de las actividades culturales Shackleton anima mientras que el equipo de la expedición pasa el invierno en el Cabo Royds en la Isla de Ross en el estrecho de McMurdo, al asegurar que el espectro conocido como nunca hizo 'polar ennui'. Debido a que las copias de Aurora Australis fueron innumerables, no está claro exactamente cuántos fueron producidos, se cree que cien copias fueron creados, de los cuales menos de setenta han tenido en cuenta Shackleton, puede tener inicialmente la intención de vender copias. el libro a su regreso de la Antártida, sino que se distribuyeron entre todos los miembros de la expedición y dado a otros "amigos y benefactores de la expedición"

El Libro Antiguo (Historia)

El Libro

Un libro, del latín liber, libri, membrana, corteza de árbol, es una obra impresa, manuscrita o pintada en una serie de hojas de papel, pergamino, vitela u otro material, unidas por un lado (es decir, encuadernadas) protegidas con tapas, también llamadas cubiertas.
Según la definición de la Unesco, un libro debe poseer 49 o más páginas (25 hojas o más). Desde cinco hasta 48 páginas sería un folleto (desde tres hasta 24 hojas). Desde una hasta cuatro páginas hojas sueltas (una o dos hojas).
También se llama "libro" a una obra de gran extensión publicada en varios libros, llamados "tomos" o "volúmenes". Otras veces se llama también "libro" a cada una de las partes de una obra, aunque físicamente se publiquen todas en un mismo volumen.
Un libro puede tratar sobre cualquier tema.
Hoy día, no obstante, esta definición no queda circunscrita al mundo impreso o de los soportes físicos, dada la aparición y auge de los nuevos formatos documentales y especialmente de la World Wide Web.
El libro digital o libro electrónico (personalmente no me gusta el E-Book), conocido como e-book, está viendo incrementado su uso en el mundo del libro y en la práctica profesional bibliotecaria y documental. Además, el libro también puede encontrarse en formato audio, en cuyo caso se denomina audiolibro.

Desde los orígenes, la humanidad ha tenido que hacer frente una cuestión fundamental: la forma de preservar y transmitir su cultura, es decir, sus creencias y conocimientos, tanto en el espacio como en el tiempo.
El planteamiento de esta cuestión supone: por un lado, determinar la forma de garantizar la integridad intelectual del contenido de la obra y la conservación del soporte en el que fue plasmada, y por otro, encontrar el medio por el cual se mantendrá inalterada la intención o finalidad para la cual se concibió.
Los orígenes de la historia del libro se remontan a las primeras manifestaciones pictóricas de nuestros antepasados, la pintura rupestre del hombre del paleolítico. Con un simbolismo, posiblemente cargado de significados mágicos, estas pinturas muestran animales, cacerías y otras escenas cotidianas del entorno natural del hombre antiguo, que trataba de dominar las fuerzas adversas de la naturaleza capturando su esencia mediante su representación. Son el más antiguo precedente de los primeros documentos impresos de que se tiene memoria.
Durante las edades antigua y media de la historia de la humanidad, época en que predominaba el analfabetismo, los libros eran escasos y costosos, pues todos estaban escritos a mano en grandes pergaminos que eran custodiados celosamente en algunas bibliotecas, como las de Pérgamo, Alejandría o Bizancio, de modo que las personas que querían instruirse en ellos debían viajar a dichas ciudades y solicitarlos. El acceder a un libro de la época era un trámite al alcance de pocos. Desde la antigüedad, predominaban la ignorancia y la superstición, pero se reconocía el enorme poder e influjo que tenía la información para quien decidía obtenerla; por eso, era celosamente guardada.
Con el advenimiento de la imprenta, se inicia la época de expansión bibliográfica, de la modernidad y del pensamiento crítico, facilitado en la actualidad con el acceso a la información en otro tipo de fuentes, tales como periódicos, revistas, internet, etc. No obstante, el valor del libro es perdurable a través del tiempo.

Entre los finales de la Edad Media y el siglo XVIII, en Occidente se intentó controlar y ordenar la gran cantidad de textos que el libro manuscrito y luego el impreso habían puesto en circulación, tras la invención de la imprenta por Gutenberg.
Plasmar los títulos de una determinada manera, clasificar las obras o dar un destino a los textos para clasificarlos fueron operaciones gracias a las cuales se hacía viable el ordenamiento del mundo de lo escrito, por aquel entonces. Pero, paulatinamente empezó a imperar el deseo de la instauración de una biblioteca inmaterial, más eficiente, que daría lugar a una transformación en la relación con los textos escritos.

Historia el Libro Antiguos

La piedra fue el soporte más antiguo de escritura que ha llegado hasta nuestros días; pero la madera sería realmente el verdadero soporte del libro. Las palabras biblos y liber tienen, como primera definición, corteza interior de un árbol. En chino el ideograma del libro son las imágenes en tablas de bambú.
Después se encontraron unas tablillas de arcilla utilizadas en Mesopotamia en el III milenio a. C. El estilo, un instrumento en forma de triángulo, servía para imprimir los caracteres en la arcilla antes de ser cocida. Fue la escritura utilizada por los asirios y por los sumerios, una escritura en forma de cuña, de ahí su nombre: escritura cuneiforme. Las tablillas se cocían después para que quedaran solidificadas. En Nínive fueron encontradas 22.000 tablillas del siglo VII a. C., era la biblioteca de los reyes de Asiria que disponían de talleres de copistas y lugares idóneos para su conservación. Esto supone que había una organización en torno al libro, un estudio sobre su conservación, clasificación, etc.
La seda en China fue, también, un soporte para la escritura. Se escribe con la ayuda de pinceles. Diferentes soportes fueron utilizados a lo largo de los años: hueso, bronce, cerámica, escamas etc. En la India, por ejemplo, se utilizaban hojas de palma seca. Todos los materiales que permiten conservar y transmitir un texto son, por tanto, adecuados para llegar a convertirse en un libro. En este caso, el cuerpo humano podría considerarse, también, como un libro, por medio del tatuaje. Si se admite que la memoria humana se desarrolla o se transforma con la aparición de la escritura, no es absurdo pensar que esta facultad convierte al hombre en un libro viviente (esta idea fue desarrollada por Ray Bradbury en su novela Fahrenheit 451, y Peter Greenaway en su obra The Pillow Book).

En el Antiguo Egipto, las tablillas de madera o marfil del IV milenio a. C., fueron reemplazadas por los volumina (plural de volumen), rollos de papiro, más ligeros y más fáciles de transportar. Fueron los principales soportes de la escritura en las culturas mediterráneas de la antigüedad, tanto en Egipto, como en Grecia y Roma.

Los rollos de papiro, resultado del encolado de varias hojas, se envolvían en un cilindro de madera, enrollándolos. Algunos sobrepasan los cuarenta metros (crónica del reinado de Ramsés III). Se desenrollaban horizontalmente; el texto está escrito por una sola cara y dispuesto en columnas. El título se indica por medio de una etiqueta atada al cilindro. Los rollos en papiro que se conocen provienen de tumbas en las que se depositaban, con plegarias y textos sagrados, como el Libro de los muertos, datados de principios del II milenio a. C. Estos ejemplares muestran que el desarrollo del libro, bajo su aspecto material y en su apariencia exterior procede de un contenido estructurado por los valores religiosos (relatos mitológicos y creencia en el más allá), simbólicos (textos mágicos), políticos (textos de caracter histórico), económicos (listados de impuestos, donaciones y ofrendas), didácticos (enseñanzas), éticos (máximas y textos sapienciales), o literarios (poemas y cuentos). La influencia particular dada a la escritura esta motivada por la búsqueda de medios para conservar y transmitir los valores culturales.

La edición de un libro se desarrolló en Roma en el siglo I a. C., con la literatura latina influenciada por el helenismo. Esta difusión concierne, especialmente, al círculo literario. Ático fue, por ejemplo, el editor de Cicerón. Pero el comercio del libro fue extendiéndose progresivamente por todo el Imperio romano. El libro se difundió, por tanto, gracias a la extensión del Imperio que implicó la imposición de la lengua latina en la mayoría de los pueblos (España, África, etc.)
Las bibliotecas eran privadas o bien eran creadas por algunos particulares. Julio César quiso crear una biblioteca en Roma: una biblioteca era, ya por entonces, un instrumento de prestigio político.
En el año 377 existían en Roma 28 bibliotecas, así como existían muchas pequeñas bibliotecas en otras ciudades. Pese a esta gran difusión del libro, no se tiene una idea exacta de la actividad literaria de la época dado que millares de libros se perdieron.

En el 304 innumerables libros cristianos fueron destruidos por orden de Diocleciano. Durante los períodos convulsos de las invasiones, los monasterios pudieron conservar, para Occidente, textos religiosos y algunas obras de la antigüedad. Asimismo, Bizancio dispuso de importantes centros de copia.
El papel que jugaron los monasterios en la conservación de los libros es bastante ambiguo:
la lectura era una actividad importante en la vida religiosa, su tiempo se dividía en plegarias, trabajo intelectual y trabajo manual (en la orden de los benedictinos), por ejemplo. Era necesario hacer copias de determinadas obras. Había, pues, unas scriptoria (plural de scriptorium) en muchos monasterios en los que se copiaban y decoraban los manuscritos que se guardaban en armarios.
pero, contrariamente a lo que se cree, la conservación de los libros no tenía siempre, como finalidad, la preservación de la antigua cultura, sino la de entender los textos religiosos con la ayuda de la antigua sabiduría. Algunas obras no fueron copiadas porque los monjes consideraron que eran muy peligrosas. Por otra parte, y por necesidades de uso, los monjes reutilizaban raspando los viejos manuscritos, destruyendo así obras muy antiguas. La transmisión del conocimiento estaba centrada, sobre todo, en los textos sagrados.

La transformación de las ciudades en Europa cambió, asimismo, las condiciones de la producción de los libros que ampliaron su difusión, poniendo fin al periodo monástico del libro. Estos cambios vinieron acompañados por la renovación intelectual de la época. En torno a las primeras universidades se desarrollaron las nuevas estructuras de producción: los manuscritos de consulta servían tanto para los estudiantes como para los profesores que enseñaban teología o artes liberales. El desarrollo del comercio y de la burguesía suponían, de igual modo, una demanda de textos especializados, o no (derecho, historia, novelas, etc.); y es en esta época cuando empiezan a desarrollarse los escritos en lengua vulgar (poesía cortesana, novelas románticas, etc.) El cometido del editor era, en consecuencia, cada vez más importante.
Se crearon entonces varias bibliotecas reales: como la de San Luis o la de Carlos V. También se coleccionaban libros en las bibliotecas privadas que adquirieron gran auge en los siglos XIV y XV.
Es precisamente en el siglo XIV cuando se difunde por Europa la utilización del papel. Este soporte, menos caro que el pergamino, procedía de China y llegó a Europa por intermedio de la cultura árabe (siglos XI y XII en España). Se utilizó, sobre todo, para las ediciones económicas, mientras que el pergamino servía para las ediciones de lujo.

El libro (de hueso, escamas, madera o seda) ya existía en China desde el II milenio a. C.. Se conoce El libro de seda con temas astronómicos escrito para el 400 AC. El papel fue inventado hacia el siglo I. El descubrimiento del empleo de la morera se atribuye a Ts’ai Louen, pero es posible que su utilización fuera más antigua. Se reproducían los textos con la ayuda de unos sellos grabados en relieve. En el siglo XI, un herrero, Pi Cheng, inventó los caracteres móviles, pero esta técnica no se empleó mucho quizá porque, a causa de la tinta empleada, los grabados no tenían muy buena calidad. Los Uigur, pueblo del Turquestán utilizaban, también, esta técnica.

La elaboración de las técnicas de impresión por parte de Gutenberg hacia 1440 dieron paso a la entrada del libro en la era industrial. El libro ya no era un objeto único, escrito o reproducido de acuerdo con la demanda. La edición de un libro requiere de toda una empresa, capital para su realización, y un mercado para su difusión. Por consiguiente, el coste de cada ejemplar baja considerablemente lo que, a su vez, aumenta notablemente su expansión.
El libro en forma de códice e impreso en papel, tal y como lo conocemos actualmente, aparece, por tanto, a finales del siglo XV. A los libros impresos antes del 1 de enero de 1501 se les llama incunables.

La introducción de las prensas para imprimir utilizando el vapor, poco después de 1820, así como los nuevos molinos de papel funcionando también a vapor, constituyeron las innovaciones más importantes después del siglo XV. Ambas hicieron bajar, notablemente, los precios de los libros a la vez que aumentaban su tiraje. Muchos elementos bibliográficos, como la posición y formulación de los títulos y de los subtítulos se vieron afectados, también, por esta nueva producción en serie. Después del siglo XIX aparecieron nuevos tipos de documentos: fotografía, registros sonoros, cine, etc.
La ruptura se produjo en los años 1990. La generalización de los códigos numéricos multimedia, que codifica de una manera única y simple (0 ó 1) los textos, las imágenes fijas, las imágenes animadas, y los sonidos es una invención, sin duda, tan considerable como la de la escritura. El hipertexto mejoró, de forma notable, el acceso a la información. Por último, Internet hizo bajar los costes de producción y de difusión, como lo hizo la impresión a finales de la Edad Media.

Bienvenidos a Old Book Collection...

Hola todos, doy la Bienvenida a este nuevo Blog de la Librería Virtual Anticuaria "El Viejo Libro". Este Blog tiene como fin invitar a todos al maravilloso mundo de los Libros Antiguos...

Hello everyone, welcome to this new blog Virtual Library Antiquarian "El Viejo Libro". This blog is intended to invite everyone to the wonderful world of the ancient books ...

Edward contreras Vergara.
Librería Virtual Anticuaria El Viejo Libro.
Santiago de Chile. 2010.